miércoles, 25 de junio de 2008

Imbécil Reflexivo (Stultus Reflex)


Este especímen es plenamente consciente de que cualquiera puede ser considerado imbécil por cualquiera. Así que se dedica a crearse una fama acorde con sus creencias. Como suele ser avispado, planifica cuidadosamente las fases de su actuación.
Inicia, primero, la fase “energúmeno”, que consiste en responder airadamente, mediante palabras o gestos, a cualquier pregunta, sugerencia u observación que se le haga. Con ello consigue que el personal que le rodea lo tenga por persona de carácter, cuando menos, imprevisible y, las más de las veces, por sujeto de mal carácter.
Pasa luego a la fase “cíclica”, con altibajos de carácter, unas veces se comporta abiertamente afable, y otras como un verdadero mostrenco. Consigue con ello que su entorno comience a utilizar la frase que regala sus oídos más que cualquiera otra: “¡Déjalo! Son cosas de ....”
Llegado a este punto, ya puede dedicarse con fruición a ser imbécil diplomado, y en la categoría que quiera, puesto que todo le será perdonado por su entorno; TODO serán “las cosas de ...”
Un ejemplo. Usted es una persona amable y dispuesta a hacer favores. Un amigo suyo es un Imbécil Reflexivo. Alguien les pide ayuda a ambos para, un suponer, acercarle con el coche hasta la farmacia. A usted, que siempre ha atendido este tipo de ruegos, le pilla en un mal momento y le es imposible complacer la petición, y se niega. Su amigo el Reflexivo dice que no, a grandes voces. ¿Qué cree que pasará? Pues que USTED será tachado de insolidario, de mala persona o vaya usted a saber de qué otras cosas. En cambio, respecto al Reflexivo, serán, simplemente, “las cosas de...”. No sé si me explico... ¡Que no hay derecho, hombre!

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